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El Dios que me habla IV

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El Dios que me habla (IV): ¿y la justicia?
Vengo defendiendo en este largo artículo que no existen castigos divinos, ni infiernos sin fin. Ha habido lectores -teólogos algunos- que me han recordado que Dios es infinitamente bueno, pero también infinitamente justo. Sí, yo también lo aprendí cuando era chico. Y recuerdo que mi imaginación infantil desarrolló la figura de un gran sheriff de cara afable pero bien pertrechado con unas magníficas pistolas de plata. Al que se salía de cauce ¡disparo certero! y… al hospital o al cementerio, según el pecado fuera venial o mortal. Era una imagen perfectamente acorde con el catecismo: “premiador de buenos y castigador de malos”. Después he buscado sinceramente al Creador y se han difuminado sus cartucheras. Nada debía temer puesto que yo era un tipo ordenado y responsable. Sin embargo, me acercaba a Él con precaución y nunca, nunca me atreví a mirarle a la cara por si me encontraba con el “infinitamente justo” y “castigador de malos”. Hasta que …

El Dios que me habla III

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El Dios que me habla (III): infiernos, doctrinas y censuras18102009
Por Jairo del Agua* ¡Quién me mandará a mí meterme en estos charcos! Si yo no pretendía hablar del infierno. Si mi camino va en dirección contraria… Los lectores me han ido preguntando y he tenido que explicarme. Pero resulta que algunos curas ultras me ven en el infierno y han conseguido que censuren en una revista la parte anterior de este artículo por infernal. Así que no me queda más remedio que seguir y “dar razón de mi esperanza con dulzura y con respeto, con la conciencia tranquila, para que los que interpretan mal mi vida cristiana queden avergonzados de sus mismas palabras” (1Pe 3,15).

El Dios que me habla II

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El Dios que me habla (II): ¿a quién adoras y qué infierno temes?
Me dices que te ha hecho mucho bien el artículo anterior, que coincide con tus intuiciones. ¡Gracias por decírmelo! Eso refuerza mis certezas. Me envías además un texto papal que ratifica mi afirmación: “el infierno no es castigo sino autoexclusión”. Pero… sigue considerando que esa actitud del hombre lleva consigo “el rechazo definitivo de Dios”. No puedo estar de acuerdo con lo segundo, dígalo quien lo diga. Palabras de ayer no pueden derribar certezas interiores de hoy. Dios no puede rechazar porque su esencia es Amor. Sólo puede atraer, nunca rechazar. La interpretación del castigo y del infierno dependerá siempre del rostro de Dios que hayas descubierto. Puntualizaré algunas reflexiones, que explicitan mis certezas, por si te ayudan.

El Dios que me habla I

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El Dios que me habla (I): busquen mi rostro20092009
Por Jairo del Agua* Tendría aquella preciosa niña unos seis años. En apenas unos segundos saltó la valla, tropezó y rodó por el parterre inclinado del parque hasta un grueso pino. Su mamá, aterrada, corrió hasta ella, la levantó, la examinó, la consoló y secó sus lágrimas. Fue después cuando la oí decir: ¿Lo ves? ¡Dios te ha castigado por desobediente! Me acerqué y le comenté con una sonrisa: ¡No mujer, no! Dios no castiga, somos nosotros los que cometemos imprudencias, errores, malas decisiones. Y, naturalmente, sufrimos las consecuencias. Él actúa como tú has actuado: socorre, abraza y consuela cuando, por nuestra estupidez, nos herimos. Le conté esta historia a mi amiga Oliva, una viejita risueña y amable de mi Parroquia, cuya piedad siempre me admira. Me respondió con esa serenidad que ella derrocha: – Es un ejemplo más de los “falsos dioses” que todavía anidan en el consciente o subconsciente de muchos cristianos. Caretas, carica…

Ramos con los chicos de catequesis

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Ramos con los más chicos

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